EFECTOS DE LA LLUVIA RADIACTIVA
Lluvia radiactiva, deposición de partículas radiactivas, liberadas en la atmósfera por explosiones nucleares o escapes de instalaciones y centrales nucleares, sobre la superficie de la Tierra.
Mecanismo
El material del que se compone la lluvia radiactiva se produce por fisión nuclear y por la activación del suelo, el aire, el agua y otros materiales en las inmediaciones del lugar de la detonación.
Efectos biológicos de la lluvia radiactiva global
La retención a largo plazo de residuos radiactivos en la atmósfera permite que algunos de los productos de vida corta se disipen en la atmósfera. En el caso de la lluvia radiactiva troposférica, se produce cierto grado de desintegración radiactiva en la atmósfera, lo que reduce algo la dosis de radiactividad a la que se ven expuestos quienes se encuentran en la superficie de la Tierra.
Con todo, los radioisótopos de vida larga, como el 90Sr, no se desintegran apreciablemente durante el tiempo que permanecen en la estratosfera, y por tanto, pueden seguir siendo un riesgo potencial durante muchos años, sobre todo a través de los alimentos contaminados y destinados al consumo humano.
Efectos genéticos de la lluvia radiactiva
A la hora de evaluar los efectos a largo plazo de la lluvia radiactiva, es esencial considerar los efectos genéticos de la radiación . La radiación puede producir mutaciones, es decir, cambios en las células reproductoras que transmiten las características heredadas de una generación a la siguiente. Casi todas las mutaciones inducidas por las radiaciones son dañinas, y sus efectos nocivos persisten en sucesivas generaciones.
Riesgos potenciales
La evaluación de los riesgos potenciales de la radiación procedente de la lluvia radiactiva implica en gran medida las mismas consideraciones que otros riesgos que afectan a grandes poblaciones. Estas evaluaciones son complejas y están relacionadas con posibles beneficios y otros riesgos. En el caso de la lluvia radiactiva, el riego potencial es global e implica múltiples incertidumbres relacionadas con las dosis de irradiación y sus efectos; la cambiante situación internacional debe ser evaluada continuamente.
El riesgo que representaría la lluvia radiactiva en una guerra nuclear sería mucho más serio que en una prueba nuclear. Habría que considerar los efectos letales inmediatos, así como los efectos a largo plazo. Los estudios de este tipo han llevado a la construcción de refugios nucleares como parte de los planes de defensa civil. Se están desarrollando sistemas para descontaminar el agua, la tierra y los alimentos con el fin de combatir los posibles efectos de la lluvia radiactiva durante y después de un ataque nuclear. Muchas investigaciones independientes, no obstante, sugieren que incluso aunque algunos seres humanos sobrevivieran a una guerra nuclear a gran escala y al probable invierno nuclear, probablemente serían estériles.
La radioprotección:
Las radiaciones de radioactividad representan en dosis alta un peligro para el hombre y es importante protegerse. Este es el objeto de la radioprotección. Los poderes de penetración de las diferentes radiaciones son diferentes también y las técnicas de radioprotección deben adaptarse a cada uno de ellos.
• eLa radiación alfa puede ser detenida por el aire o por una lámina de papel. Los emisores a más peligrosos son los integrados por inhalación o por absorción y es preciso protegerse de la contaminación (contacto de un producto radioactivo) para este tipo de emisor.
• La radiación beta puede ser detenida por una pantalla de aluminio o una placa de vidrio.
• La radiación g sólo puede ser atenuada o detenida por espesores importantes de plomo o de hormigón. Por esta razón las salas radioactivas de las instalaciones nucleares (aceleradores de partículas y centrales nucleares) están rodeadas por paredes de hormigón muy espesas.
Los beneficios de la radioactividad en los seres vivos:
• Se han elaborado radiovacunas para combatir enfermedades parasitarias del ganado y que afectan la producción pecuaria en general. Los animales sometidos al tratamiento soportan durante un período más prolongado el peligro de reinfección siempre latente en su medio natural.
• Gracias al uso de las técnicas nucleares es posible desarrollar diversos estudios relacionados con recursos hídricos. En estudios de aguas superficiales es posible caracterizar y medir las corrientes de aguas lluvias y de nieve; caudales de ríos, fugas en embalses, lagos y canales y la dinámica de lagos y depósitos. En estudios de aguas subterráneas es posible medir los caudales de las napas, identificar el origen de las aguas subterráneas, su edad, velocidad, dirección, flujo, relación con aguas superficiales, conexiones entre acuíferos, porosidad y dispersión de acuíferos.
• Se ha extendido con gran rapidez el uso de radiaciones y de radioisótopos en medicina como agentes terapéuticos y de diagnóstico.
En el diagnóstico se utilizan radiofármacos para diversos estudios de:
• Tiroides.
• Hígado.
• Riñón.
• Metabolismo.
• Circulación sanguínea.
• Corazón.
• Pulmón.
• Trato gastrointestinales
En terapia médica con las técnicas nucleares se puede combatir ciertos tipos de cáncer. Con frecuencia se utilizan tratamientos en base a irradiaciones con rayos gamma provenientes de fuentes de Cobalto-60, así como también, esferas internas radiactivas, agujas e hilos de Cobalto radiactivo. Combinando el tratamiento con una adecuada y prematura detección del cáncer, se obtienen terapias con exitosos resultados. Fuente
RADIACTIVIDAD Y VAPORES NUCLEARES EN HUMANOS
Rutherford descubrió que las emisiones radiactivas contienen al menos dos componentes: partículas alfa, que sólo penetran unas milésimas de centímetro, y partículas beta, que son casi 100 veces más penetrantes. En experimentos posteriores se sometieron las emisiones radiactivas a campos eléctricos y magnéticos, y de esta forma se descubrió que había un tercer componente, los rayos gamma, que resultaron ser mucho más penetrantes que las partículas beta.
Efectos sobre el hombre: Según la intensidad de la radiación y su localización (no es lo mismo una exposición a cuerpo entero que una sola zona), el enfermo puede llegar a morir en el plazo de unas horas a varias semanas. Y en cualquier caso, si no sobreviene el fallecimiento en los meses siguientes, el paciente logra recuperarse, sus expectativas de vida habrán quedado sensiblemente reducidas.
Los efectos nocivos de la radioactividad son acumulativos. Esto significa que se van sumando hasta que una exposición mínima continua se convierte en peligrosa después de cierto tiempo. Exposiciones a cantidades no muy altas de radioactividad por tiempo prolongado pueden resultar en efectos nefastos y fatales para el ser humano. La siguiente lista describe la condiciones que se pueden expresar cuando uno es víctima de enfermedad por radiación.
• náuseas
• vómitos
• convulsiones
• delirios
• dolores de cabeza
• diarrea
• perdida de pelo
• perdida de dentadura
• reducción de los glóbulos rojo en la sangre
• reducción de glóbulos blancos en la sangre
• daño al conducto gastroinstestinal
• perdida de la mucosa de los intestinos
• hemorragias • esterilidad
• infecciones bacterianas
• cáncer
• leucemia
• cataratas
• daño genéticos
• mutaciones genéticas
• niños anormales
• daño cerebral
• daños al sistema nervioso
• cambio de color de pelo a gris
• quemaduras por radiación
Efectos sobre los animales: Los liqúenes son muy vulnerables a la contaminación radiactiva. De ahí que muchos renos de Laponia, que se alimentan de unos liqúenes llamados musgos de reno, hubieran de ser sacrificados tras el accidente de Chernobil.
Si los animales han sido irradiados, a los pocos días o semanas presentarán diarreas, irritabilidad, pérdida de apetito y apatía, pudiendo quedar estériles para más o menos tiempo según su grado de exposición. Si es así los órganos internos estarán contaminados y algunos elementos radiactivos (como el estroncio) se habrán introducido en los huesos, donde permanecerán durante toda la vida mermando las defensas del organismo y haciéndole presa fácil para las enfermedades. Por eso, si se han de consumir animales habrán de evitarse tanto los huesos como sus órganos. La única solución para eliminar la radiactividad es el tiempo y los cuidados, además de no seguir expuesto a productos radioactivos.
Catástrofes Nucleares y sus consecuencias:
El accidente de Chernobil y sus consecuencias:
6 de abril se instituyó la recordación del desastre
Los verdaderos efectos de Chernóbil se conocen después de 16 años
El Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), al recordarse el 6 de abril el desastre más grande que sucedió el año 1986 en Chernóbil-Ucrania, manifestó su preocupación e indignación porque los verdaderos efectos de la radiactividad se conocen después de 16 años, mientras tanto los países continúan fabricando armas nucleares.
La noche del 25 al 26 de abril de 1986, a las 01:23 de la madrugada del sábado, en el reactor número 4 de Chernóbil, tuvo lugar el mayor accidente nuclear de la historia.
"Los efectos de la radioactividad han superado todas las previsiones y la verdadera magnitud de los daños se va conociendo 16 años después, ya han muerto más de 30.000 personas y al menos 10.000 millones han sido contaminadas por la radioactividad", dijo, Norma Mollo, miembro de la institución.
Dijo que los países ricos que gastan cada año miles de millones en investigación nuclear, harían mejor uso si esos recursos los consagraran a investigar energías renovables que tiene nuestro medio ambiente.
CATÁSTROFE
La catástrofe de Chernóbil afectó gravemente a Bielorrusia, Ucrania y Rusia causando pérdidas incalculables y daños terribles a las personas, a la flora y la fauna. Además que quedaron contaminados más de 160.000 kilómetros cuadrados de tierra.
El accidente de Chernóbil fue una de las mayores catástrofes ambientales, donde funcionaban 4 reactores y se estaban construyendo dos más. El 15 de diciembre de 2000 se cerró el último de los reactores en funcionamiento. Curiosamente el accidente se produjo al realizar un experimento relacionado con la seguridad, refirió Mollo.
Los helicópteros lanzaron sobre el núcleo del reactor más de 5.000 toneladas de plomo, boro y otros productos químicos. Posteriormente, se construyó un enorme sarcófago hecho con 410.000 metros cúbicos de hormigón y 7.000 toneladas de acero, y hace dos años debería ser sustituido por otra estructura.
El reactor dañado permanecerá radiactivo como mínimo los próximos 100.000 años.
CONSECUENCIAS
Las consecuencias que tuvo este desastre afectó a la población circundante en un radio de 30 kilómetros la misma que fue evacuada. Catorce años después cerca de 375.000 personas aún no han podido regresar a sus hogares.
La ciudad de Pripiat, que contaba con 50.000 habitantes antes del accidente, hoy está abandonada y en la llamada zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil sólo habitan 556 ancianos, porque no tienen otro lugar donde vivir.
Un total de 105.000 kilómetros cuadrados presentan una contaminación superior, quedando inutilizable permanentemente para sus actividades agrícolas. En Ucrania más de 8.000 personas han muerto y 12.000 están seriamente afectadas por la radiación.
Al respecto Norma Mollo, dijo que las consecuencias de Chernóbil perdurarán durante varias generaciones. En 1995 el cáncer de tiroides era de 285 veces más frecuente que antes de la catástrofe y las enfermedades superan lo normal debido al debilitamiento del sistema inmunológico causado por las radiaciones, el cáncer de tiroides infantil se ha multiplicado por cien, las leucemias cuyo lapso de latencia es largo empieza aparecer, la tuberculosis es una de las enfermedades que más ha crecido, igualmente las enfermedades del sistema endocrino nerviosos, digestivo y cardiovascular, así como las cataratas, la mortalidad general ha aumentado en un 30 por ciento.
Los niños son los más afectados y padecen cáncer de tiroides, hígado y recto. Las malformaciones entre los recién nacidos se han duplicado en los últimos años. Miles de personas contraerán cáncer a consecuencia del accidente en los próximos 30 años.
lunes, 5 de marzo de 2012
domingo, 27 de febrero de 2011
lluvia acida

EFECTOS DE LA LLUVIA ÁCIDA
¿Qué daños origina la lluvia ácida?
La lluvia ácida causa multitud de efectos nocivos tanto sobre los ecosistemas como sobre los materiales.
Aumentan la acidez de las aguas de rios y lagos, lo que se traduce en importantes daños en la vida acuática, tanto piscícola como vegetal.
Aumenta la acidez de los suelos, lo que se traduce en cambios en la composición de los mismos, produciéndose la lixiviación de nutrientes importantes para las plantas, tales como el calcio, y movilizándose metales tóxicos, tales como el cadmio níquel, manganeso, plomo, mercurio, que de esta forma se introducen también en las corrientes de agua.
La vegetación expuesta directamente a la lluvia ácida sufre no sólo las consecuencias del deterioro del suelo, sino también un daño directo que puede llegar a ocasionar incluso la muerte de muchas especies.
El patrimonio construido con piedra caliza experimenta también muchos daños, pues la piedra sufre la siguiente reacción química, proceso conocido como mal de la piedra:
CaCO3 (piedra caliza) + H2SO4 (lluvia ácida) ----------> CaSO4 (yeso) + CO2 + H2O
es decir, se transforma en yeso, y éste es disuelto por e agua con mucha mayor facilidad y además, al tener un volumen mayor, actúa como una cuña provocando el desmoronamiento de la piedra.
Los materiales metálicos se corroen a mucha mayor velocidad.
Causas de la lluvia acida

Los componentes tóxicos que forman la lluvia acida son el dióxido de azufre y el oxido de nitrógeno provenientes de la combustión del carbón o de hidrocarburos. Mediante una serie de reacciones químicas, el dióxido de azufre se transforma en trióxido de azufre que a su vez y a través de algunos catalizadores ambientales o bien por la acción directa de la luz solar, se transforma en acido sulfúrico provocando importantes daños ambientales al regresar a la tierra a través de la lluvia acida.
sábado, 30 de enero de 2010
CARECE GOBIERNO DE POLITICA AMBIENTAL

Ciudad de México, domingo 7 de junio de 2009 (ASIC/La Jornada).- Frente a la celebración mundial del Día del Medio Ambiente en México y a casi tres años de la actual administración, los pendientes en el sector se acumulan: ausencia de acciones concretas para atacar el cambio climático, la deforestación se mantiene, hay rezago en el manejo de residuos peligrosos y regulaciones que permanecen en el escritorio de los funcionarios.
Expertos evaluaron la actuación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ante la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente que tuvo lugar ayer bajo el lema “Tu Planeta te necesita. Unidos contra el cambio climático” en Quintana Roo, uno de los estados más ricos en biodiversidad y desarrollos turísticos.
El titular de la Semarnat, Juan Elvira Quesada, al comenzar su gestión sostuvo que la protección de bosques y selvas, el cuidado del agua, la integración de planes de manejo en las Áreas Naturales Protegidas y la gestión integral tanto de los residuos sólidos como de los peligrosos, serían los ejes de acción. También consideró que el cambio climático era un tema de seguridad nacional.
A casi tres años del gobierno de Felipe Calderón, apenas se presentaron rasgos generales del Programa Especial de Cambio Climático (PECC). “Éste debe contener metas y objetivos específicos, medibles y cuantificables de lo que va a hacer México para contribuir a reducir sus emisiones de bióxido de carbono que están contribuyendo con el cambio climático mundial”, señaló Gustavo Alanís, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).
“No existe una política ambiental de compromiso para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y mientras en el discurso internacional se insiste en que México las reducirá 50 por ciento para 2050, el programa de obras e inversiones del sector eléctrico 2009-2018 señala que la segunda tecnología para la generación de energía en el país será el carbón. Esto demuestra la incongruencia del gobierno federal en materia de políticas sobre energía y en los esfuerzos para revertir los efectos del cambio climático”, indica por su parte Greenpeace.
Alanís considera que también en materia forestal ha quedado al descubierto que el Pro Arbol, el principal programa ambiental de esta administración, “no ha dado los resultados esperados, que se han plantado especies donde no se dan, las cifras no coinciden, no es claro el manejo de los dineros, por lo que se requiere que este se redefina, sea transparente y cumpla con las metas de reforestación que se tienen contempladas”, frente a una pérdida forestal de alrededor de entre 400 mil y 600 mil hectáreas.
Tras la salida de José Cibrián de la dirección de la Comisión Nacional Forestal en marzo pasado, aún no se ha designado a quien lo sustituirá.
Indica que también hay un enorme rezago en cuanto a confinamientos para la disposición final de residuos peligrosos ya que sólo opera uno en todo el país, el de Mina, Nuevo León.
Refiere que a pesar de que existe el Consejo Consultivo Nacional para el Desarrollo Sustentable (CCNDS) y los Consejos Regionales, que son espacios de participación pública en materia ambiental para asesorar a la Semarnat en temas de política ambiental, “en la práctica este tipo de espacios no han servido para nada, no se da seguimiento a las recomendaciones que se hacen a la Secretaria y no se sabe qué se cumple y qué no de lo que se recomienda”.
Sin una norma mexicana específica sobre pilas, la que se trabajó desde 2007 entre la Semarnat, los importadores de pilas y expertos, ya está lista. Se encuentra desde noviembre pasado “en el escritorio de la secretaría, ahí está guardada, no la han sacado”, indica Daniel Basurto, director de la Asociación Mexicana de Pilas. Explica que entre los aspectos que incluye esa regulación está la seguridad en esos productos y que no signifiquen un riesgo, carezcan de mercurio y cumplan con la normatividad europea.
Pero sí se han aprobado regulaciones que afectan al medio ambiente como con la nueva Ley de Turismo, sobre la cual la Semarnat no se pronunció, aunque permite aplicar a discreción el artículo 60 de la Ley General de Vida Silvestre, el cual al aprobarse al principio de esta gestión fue un avance en la protección del manglar. Ahora, la nueva legislación deja en los municipios la decisión para autorizar la tala de ese ecosistema para la construcción de desarrollos turísticos, indica Greenpeace.
Alanís sostiene que otro gran pendiente es la justicia ambiental. “Estamos muy rezagados, sigue habiendo impunidad, falta legalidad y un verdadero estado de derecho en materia ambiental. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, a más de 15 años de su creación, no ha dado los resultados esperados de una verdadera fiscalización ambiental. Responde en muchas ocasiones a intereses políticos o de los políticos, de los funcionarios y de empresarios que no respetan ni a la ley ambiental ni a la naturaleza. Valdría la pena analizar las fortalezas y debilidades de una institución como ésta y de allí ver que rumbo debe de tener a futuro”.
LIBRE MERCADO, ORIGEN DE CRISIS AMBIENTAL
Ciudad de México, viernes 13 de noviembre de 2009(Notimex).- El modelo de desarrollo económico actual ha empezado un grave deterioro de los sistemas biológicos y geoquímicos que dan sustento al planeta y ha dado origen no sólo a una crisis ambiental sino también en la calidad de vida de las personas.
La coordinadora del Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), Mireya Imaz Gispert, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expuso que este esquema ha afectado los ecosistemas y hoy en día se tiene uncontent/uploads/2009/11/S-Crisis.ambientala pérdida de suelos, de cobertura vegetal, de recursos hídricos y de biodiversidad.
En el marco de la mesa redonda “De la responsabilidad ambiental a la sustentabilidad”, consideró que la sustentabilidad, más allá de ser un concepto es un objetivo, que en la actualidad se traduce en un reto para las ciencias.
“Es necesario contar con nuevos enfoques para entender, desde diversos puntos de vista, los problemas ambientales de nuestro tiempo”, expuso según un comunicado.
Esta mirada multidisciplinaria incluye la visión económica, ecológica y social, que debe estar arropada en un sistema de cultura diferente en cada país del mundo, detalló en el salón de seminarios Emilio Rosenblueth del Instituto de Ingeniería.
Ante este panorama, destacó, el reto de las instituciones de educación superior es no sólo enseñar, sino centrarse en la formación de nuevos profesionistas, con una visión que les permita un mejor aprovechamiento del entorno sin comprometer las posibilidades de desarrollo de las generaciones futuras.
En la UNAM, precisó, se desarrolla el proyecto de Estrategia de Universidad Sustentable o Eco-Puma, que prevé permear el tema de la sustentabilidad en todas las acciones efectuadas en esta casa de estudios, a fin de que participe la comunidad universitaria.
A su vez, Fernando González Villarreal, investigador del instituto, habló del manejo responsable de los recursos hídricos y señaló que la mayor parte de los sistemas de agua potable del país tienen eficiencias menores a 60 por ciento, lo que significa que la mitad del líquido se desperdicia en las redes de distribución en casas y edificios.
La coordinadora del Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), Mireya Imaz Gispert, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expuso que este esquema ha afectado los ecosistemas y hoy en día se tiene uncontent/uploads/2009/11/S-Crisis.ambientala pérdida de suelos, de cobertura vegetal, de recursos hídricos y de biodiversidad.
En el marco de la mesa redonda “De la responsabilidad ambiental a la sustentabilidad”, consideró que la sustentabilidad, más allá de ser un concepto es un objetivo, que en la actualidad se traduce en un reto para las ciencias.
“Es necesario contar con nuevos enfoques para entender, desde diversos puntos de vista, los problemas ambientales de nuestro tiempo”, expuso según un comunicado.
Esta mirada multidisciplinaria incluye la visión económica, ecológica y social, que debe estar arropada en un sistema de cultura diferente en cada país del mundo, detalló en el salón de seminarios Emilio Rosenblueth del Instituto de Ingeniería.
Ante este panorama, destacó, el reto de las instituciones de educación superior es no sólo enseñar, sino centrarse en la formación de nuevos profesionistas, con una visión que les permita un mejor aprovechamiento del entorno sin comprometer las posibilidades de desarrollo de las generaciones futuras.
En la UNAM, precisó, se desarrolla el proyecto de Estrategia de Universidad Sustentable o Eco-Puma, que prevé permear el tema de la sustentabilidad en todas las acciones efectuadas en esta casa de estudios, a fin de que participe la comunidad universitaria.
A su vez, Fernando González Villarreal, investigador del instituto, habló del manejo responsable de los recursos hídricos y señaló que la mayor parte de los sistemas de agua potable del país tienen eficiencias menores a 60 por ciento, lo que significa que la mitad del líquido se desperdicia en las redes de distribución en casas y edificios.
INCORPORACION DE LA EDUCACION AMBIENTAL EN LA ESCUELAS
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) llamó a reformar la Ley General de Educación para incorporar de manera obligatoria la educación ambiental en los planes de estudio de todos los niveles educativos, a fin de impulsar una nueva cultura ciudadana.
En entrevista la secretaria de Ecología y Medio Ambiente del instituto político, Mariana Boy Tamborrell, dijo que la educación ambiental contribuirá a la toma de conciencia de los estudiantes sobre el cuidado del medio ambiente.
La representante ecologista resaltó que de ahí la importancia de que el gobierno federal incremente esfuerzos para impulsar, desde las aulas, el desarrollo sustentable.
“Hay que estar conscientes de que conservar y prevenir es mucho más barato que restaurar, por lo que reforzar la educación ambiental en todos los niveles de enseñanza debe ser una prioridad para el futuro de México”, subrayó.
Por ello urgió a que los programas de enseñanza no sólo sean informativos sino también formen una nueva cultura en los estudiantes, a fin de que sus acciones contribuyan a reducir la producción de basura y la contaminación atmosférica, así como a cuidar el agua y la naturaleza en general.
Boy Tamborrell señaló que no existe mejor inversión que fomentar desde las aulas una cultura ambiental, por lo que la capacitación de los maestros es uno de los retos a vencer para que la educación ambiental propicie los beneficios esperados en la sociedad.
Agregó que “debemos mejorar la calidad de la educación, y esto implica también la educación ecológica con la finalidad de que los ciudadanos sean más responsables de su medio ambiente y de sí mismos”.
En otro tema, Boy Tamborrell señaló que en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 se establecen acciones para fomentar una nueva cultura ambiental.
No obstante, dijo, aún no se concretan en políticas públicas específicas, pese a que Naciones Unidas ha declarado al periodo 2005-2015 como la Década de la Educación para el Desarrollo Sustentable.
Ese proyecto, agregó, pretende promover la educación ambiental como fundamento de una sociedad más viable e integrar el desarrollo sostenible en el sistema de enseñanza escolar a todos los niveles.
Recordó que el PVEM ha presentado varias propuestas relacionadas con la educación ambiental, como es el caso de la creación de la Ley General de Educación Ambiental.
Reiteró que la educación ambiental promueve el conocimiento, cuidado y mejor aprovechamiento de los recursos naturales, por lo que es necesario crear un modelo educativo que fomente el desarrollo sostenible, para que los propios ciudadanos aprendan a ahorrar los mismos. (Notimex)
En entrevista la secretaria de Ecología y Medio Ambiente del instituto político, Mariana Boy Tamborrell, dijo que la educación ambiental contribuirá a la toma de conciencia de los estudiantes sobre el cuidado del medio ambiente.
La representante ecologista resaltó que de ahí la importancia de que el gobierno federal incremente esfuerzos para impulsar, desde las aulas, el desarrollo sustentable.
“Hay que estar conscientes de que conservar y prevenir es mucho más barato que restaurar, por lo que reforzar la educación ambiental en todos los niveles de enseñanza debe ser una prioridad para el futuro de México”, subrayó.
Por ello urgió a que los programas de enseñanza no sólo sean informativos sino también formen una nueva cultura en los estudiantes, a fin de que sus acciones contribuyan a reducir la producción de basura y la contaminación atmosférica, así como a cuidar el agua y la naturaleza en general.
Boy Tamborrell señaló que no existe mejor inversión que fomentar desde las aulas una cultura ambiental, por lo que la capacitación de los maestros es uno de los retos a vencer para que la educación ambiental propicie los beneficios esperados en la sociedad.
Agregó que “debemos mejorar la calidad de la educación, y esto implica también la educación ecológica con la finalidad de que los ciudadanos sean más responsables de su medio ambiente y de sí mismos”.
En otro tema, Boy Tamborrell señaló que en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 se establecen acciones para fomentar una nueva cultura ambiental.
No obstante, dijo, aún no se concretan en políticas públicas específicas, pese a que Naciones Unidas ha declarado al periodo 2005-2015 como la Década de la Educación para el Desarrollo Sustentable.
Ese proyecto, agregó, pretende promover la educación ambiental como fundamento de una sociedad más viable e integrar el desarrollo sostenible en el sistema de enseñanza escolar a todos los niveles.
Recordó que el PVEM ha presentado varias propuestas relacionadas con la educación ambiental, como es el caso de la creación de la Ley General de Educación Ambiental.
Reiteró que la educación ambiental promueve el conocimiento, cuidado y mejor aprovechamiento de los recursos naturales, por lo que es necesario crear un modelo educativo que fomente el desarrollo sostenible, para que los propios ciudadanos aprendan a ahorrar los mismos. (Notimex)
viernes, 29 de enero de 2010
HISTORIA DE LA EDUCACION AMBIENTAL
La educación a través de la historia, en especial en épocas de crisis, se concibe como un medio excelente para lograr el perfeccionamiento humano. Mediante la educación se busca la formación de seres activos en la solución de los problemas, se demandan cambios de pensamiento y de conducta, se intenta formar hombres y mujeres diferentes.
En la época actual, la educación también representa una alternativa ante la realidad ambiental, porque se considera que si no se educa oportunamente a la población acerca del peligro que representa continuar deteriorando el ambiente, en poco tiempo estaremos enfrentando situaciones más dolorosas que pongan en riesgo la preservación de múltiples formas de vida, entre ellas, la humana. La educación se concibe así, como una opción que contribuye a la superación de las crisis; sin embargo, la educación ha olvidado poner el acento en la importancia de armonizar la relación de nuestras sociedades con la naturaleza.
La educación tradicional olvidó crear y valorizar los componentes de responsabilidad con la problemática ambiental; siguió esquemas fragmentarios de la realidad; promovió la división entre las ciencias sociales y las naturales y desvinculó la relación entre las estructuras productivas y la destrucción del medio. A través de la educación se han reforzado valores de carácter mercantil, utilitario y competitivo, tales como el éxito material, el consumismo, el individualismo, el lucro y la sobrexplotación de los recursos naturales y el hombre, valores todos ellos más eficientes en sistemas deteriorantes del medio.
La parcialización de la realidad favoreció respuestas aisladas, escasas, poco procesadas y dificultó el camino para llegar a la esencia de las cosas para transformarlas hacia relaciones más armónicas con el entorno.
Para enfrentar la crisis ambiental, se necesita, por tanto, una nueva educación. Se considera que no habrá soluciones reales mientras no se dé una transformación de la educación en todos sus niveles y modalidades y no haya un cambio en el paradigma educativo.
Una nueva educación requiere del replanteamiento de los procesos educativos en su conjunto y desarrollarse en un marco de nuevos enfoques, métodos, conocimientos y nuevas relaciones entre los distintos agentes educativos. Esta nueva educación debe:
• Abarcar el medio social y natural como un todo interrelacionado entre sí y vincular los modelos de crecimiento, con un desarrollo integral sustentado en un ambiente sano1.
• Facilitar la comprensión de la esencia de los procesos, desenmascarar sus apariencias para con ello propiciar un acercamiento crítico integral a la realidad.
• Convertirse en un proceso social que facilite una formación que proporcione armas intelectuales y emotivas para la acción consciente.
• Utilizar métodos apropiados que despierten al hombre de su sueño letárgico, para que surja un hombre que sea el autor y el principal actor de su propia historia.
La educación aquí planteada, se conoce como Educación Ambiental (ea) y, aunque permeada por muchos de los problemas del sistema educativo tradicional, es entendida como "un proceso integral, político, pedagógico, social, orientado a conocer y comprender la esencia de la situación ambiental, para propiciar la participación activa, consciente y organizada de la población en la transformación de su realidad, en función de un proyecto de sociedades ambientalmente sustentables y socialmente justas" 2.
La educación ambiental se ha concebido como una estrategia para proporcionar nuevas maneras de generar en las personas y en las sociedades humanas cambios significativos de comportamiento y resignificación de valores culturales, sociales, políticos, económicos y los relativos a la naturaleza, al mismo tiempo propiciar y facilitar mecanismos de adquisición de habilidades intelectuales y físicas, promoviendo la participación activa y decidida de los individuos de manera permanente; reflejándose en una mejor intervención humana en el medio y como consecuencia una adecuada calidad de vida. Este planteamiento, que probablemente no refleje del todo la nueva concepción que se ha logrado de la educación ambiental desde sus orígenes, presenta una idea de su finalidad. Desde esta concepción es que en las últimas décadas se ha puesto la confianza en el proceso educativo para contribuir a la respuesta de los problemas ambientales3.
El objetivo de la educación ambiental es restablecer las condiciones de interacción hombre/hombre y hombre/naturaleza, que orienten el quehacer desde una perspectiva globalizadora, crítica e innovadora, que contribuya a la transformación de la sociedad. Esta formulación pasa por una premisa política, por el ejercicio de la ciudadanía y por la óptica de lucha de clases. Bajo esta dinámica, la educación ambiental es eminentemente ideológica y se constituye en un acto político, basado en valores y actitudes para la transformación social4.
Se le otorga a la educación una importancia capital en los procesos de cambio, e insta a recrear una nueva educación que desarrolle nuevas relaciones entre los estudiantes y maestros, entre las escuelas y las comunidades y entre el sistema educativo y el conjunto de la sociedad. Recomienda el desarrollo de nuevos conocimientos, teóricos y prácticos, valores y actitudes que constituirán la clave para conseguir el mejoramiento del ambiente.
En este sentido se requiere una identidad educativa propia, que especifique el cómo, el cuándo, el dónde y el a través de qué; esto es lo que se necesita en la educación ambiental, es decir, un planteamiento pedagógico.
Estamos conscientes que la educación atiende tres esferas del individuo: los aspectos cognitivos, el desarrollo psicomotriz y los valores morales, más que lo afectivo de los grupos sociales. La manera de incidir en los sujetos es competencia de lo pedagógico. En este sentido nos hemos enfrentado a un problema serio, el del desarrollo histórico de la educación ambiental. Éste ha sido realizado con más fuerza por quienes carecen de formación pedagógica, es por eso probablemente que la sistematización de la educación ambiental ha costado mucho, desde el esfuerzo intelectual hasta el económico, pasando, por supuesto, por cambios poco sustanciales en la resolución de problemas del ambiente. También, la lectura pedagógica incluida en la educación ambiental es poco clara para muchos ya que incluye una postura sobre el tipo de individuos y sociedad que se quiere.
Este componente pedagógico faltante en muchos de los quehaceres educativos en materia ambiental facilitará el tránsito multidimensional que implica lo ambiental y el cumplimiento de sus objetivos5.
El planteamiento pedagógico contenido en la educación ambiental posee determinadas características (algunas analizadas en un trabajo de Antonio Colom y Jaime Sureda, 19896 ):
• La buena calidad de la vida y del medio ambiente donde se desarrolla ésta como una preocupación central.
• La protección, la conservación y el mejoramiento del medio ambiente como una meta.
• Los problemas ambientales como el campo de atención.
• La relación y la interdependencia como el enfoque.
• El ejercicio de la participación y la toma de decisiones como el instrumento metodológico básico.
Para lograr esta tarea, los programas de educación ambiental se fundamentan en ocho principios básicos de orientación:
1. Tener en cuenta el medio natural y artificial en su totalidad: ecológico, político, económico, tecnológico, social, legislativo, cultural y estético.
2. Desarrollar un proceso continuo y permanente en la escuela y fuera de ella.
3. Tener un enfoque interdisciplinario.
4. Hacer hincapié en una participación activa en la prevención y resolución de los problemas ambientales.
5. Estudiar las principales cuestiones ambientales desde un punto de vista mundial, si bien atendiendo a las diferencias regionales de una manera sistémica.
6. Centrarse en situaciones ambientales actuales y futuras.
7. Considerar todo desarrollo y crecimiento desde una perspectiva ambiental.
8. Fomentar el valor y la necesidad de cooperación a escalas local, nacional e internacional en la resolución de los problemas ambientales.
La función pedagógica de la educación ambiental está centrada en: a) favorecer la dinámica particular de los sistemas naturales (como filosofía propia); b) inculcar una nueva ética como parte de la cultura ambiental (programa axiológico); y, c) el cambio de actitudes (su objetivo).
Un problema sustancial en la pedagogía es precisamente su puesta en práctica, cómo hacer que funcione a través de los educadores, sean éstos formados en pedagogía o no, trátese de la educación formal o la no formal. En otras palabras, cómo hacer posible que esta complejidad, pedagogía y medio ambiente, estén articulados, surtan efecto y formen individuos y sociedades críticos, autocríticos, creativos e integrales.
Estas premisas han sido producto de un sinnúmero de acciones intergubernamentales y de grupos sociales organizados. A ellas se hace referencia permanentemente debido a su gran aportación a la consolidación de este concepto educativo.
El término de educación ambiental está históricamente ubicado a finales del siglo xx. Los aportes de las ciencias de la educación y las llamadas ciencias ambientales son su fundamento conceptual. Posiblemente la filosofía e ideas de J. J. Rousseau (1712-1778), contenidas en su discurso sobre el naturalismo pedagógico, pueden considerarse como el más claro referente histórico de la educación ambiental. Rousseau manifiesta que la naturaleza es la única y verdadera maestra para los alumnos. La naturaleza era entendida como una fuente de sabiduría de la que los sujetos debían aprender.
A partir de los años sesenta las referencias históricas a la educación ambiental se centran en la sensibilización de instituciones internacionales y estamentos políticos de muchos países —especialmente los europeos y norteamericanos— preocupados por el estado de deterioro del medio ambiente. Esta progresiva toma de conciencia de las instituciones pronto se ve reflejada en la necesidad de diseñar estrategias educativas globales de acción social para remediar y solventar el grave estado de deterioro de la biosfera.
Es conocida, por su carácter precursor, la definición que sobre ea incluyó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (uicn) en uno de sus documentos (1971):
La ea es el proceso que consiste en reconocer valores y aclarar conceptos con objeto de fomentar las aptitudes y actitudes necesarias para comprender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y su medio biofísico. Entraña también la práctica en la toma de decisiones y en la propia elaboración de un código de comportamiento con respecto a las cuestiones relacionadas con la calidad del medio ambiente.
La respuesta de la unesco a estas iniciativas se plasmó en la realización de un estudio comparativo sobre el medio ambiente en la escuela, mismo que pretendía detectar qué y cómo se estaban realizando, en cada país, las actividades educativas de carácter ambiental. A partir de aquí se inicia una importante campaña, a mediano y largo plazo, para concientizar y convencer a los diferentes gobiernos y autoridades educativas de la importancia que tienen los centros escolares para la potenciación de actitudes que favorezcan una relación equilibrada entre los seres humanos y el medio ambiente.
La formación e intervención de movimientos organizados contribuye para que las naciones atiendan la importancia de las relaciones del hombre con la naturaleza y el grave deterioro natural y social; los cuales tienen cabida en el marco de la educación ambiental de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente celebrada en Estocolmo en 1972. Esta reunión se ha convertido en un punto de referencia ineludible. Ella marcó el principio de una serie de encuentros internacionales que continúan hasta nuestros días y que han pretendido profundizar y reflexionar sobre el estado y la problemática del medio ambiente a nivel mundial. El pronunciamiento fundamental de nuestro interés es:
Se ha llegado a un momento en la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo atendiendo con mayor solicitud a las consecuencias que puedan tener para el medio. Por ignorancia o indiferencia, podemos causar daños inmensos o irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestras vidas y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podemos conseguir para nosotros y nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio más en consonancia con las necesidades y aspiraciones del hombre.
Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a las adultas, y que preste la debida atención al sector de la población menos privilegiado, con el fin de ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta en los individuos, en las empresas y en las colectividades inspiradas en el sentido de super responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento en toda su dimensión humana.
Para dar respuesta a esta necesidad, se creó en 1973 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (pnuma), dependiente de la unesco y cuyo fin era: "contribuir a reforzar la dimensión medioambiental en toda la gama de actividades ejercidas por las otras organizaciones internacionales, particularmente las que dependen de las Naciones Unidas" (unesco, 1978:28).
Entre los objetivos del pnuma queremos destacar el referido a la educación ambiental que se formuló en los siguientes términos: "Aportar medios para el desarrollo de programas de información y educación en materia de medio ambiente".
En esta línea, y dentro del marco del pnuma, se abordó la tarea de diseñar el Programa Internacional de Educación Ambiental (piea) en colaboración con los países miembros de Naciones Unidas, además de otros organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, con el fin de que dicho programa sirviese de referencia para las acciones educativas en ámbitos locales y regionales. Sus objetivos fueron:
• Promover el intercambio de ideas, información y experiencias dentro del campo de la educación ambiental, entre los distintos países y regiones.
• Promover el desarrollo y coordinación de trabajos de investigación que tiendan a una mejor comprensión de los objetivos, contenidos y métodos de la educación ambiental.
• Promover la elaboración y evaluación de nuevos materiales, planes de estudio, materiales didácticos y programas en el campo de la educación ambiental.
• Promover el adiestramiento y actualización de personal clave para el desarrollo de la educación ambiental, tales como docentes, planificadores, investigadores y administradores de la educación.
• Proporcionar asistencia técnica a los Estados miembros para el desarrollo de programas de educación ambiental (unesco, 1975, Seminario de ea de Belgrado).
Como podemos observar, este programa pretendía aunar esfuerzos y optimizar informaciones, recursos, materiales e investigaciones en materia de educación ambiental para extender el conocimiento de las aportaciones teóricas y prácticas que se iban produciendo.
La gran novedad que el programa introdujo al discurso en torno a la educación ambiental radica en el reconocimiento explícito de la metodología interdisciplinaria a la hora de hacer referencia a cualquier tema medioambiental. Esta innovación se convertiría, en posteriores reuniones, en uno de los principios fundamentales de la educación ambiental.
Una de las principales aportaciones de este programa consistió en organizar, en 1975, en colaboración con el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Belgrado, el Seminario Internacional de Educación Ambiental que sirvió para la elaboración de la "Carta de Belgrado". En ella se reconocía el estado global del medio ambiente y la problemática derivada de las acciones económicas, políticas y tecnológicas de la civilización moderna. En concordancia con este análisis se fijaron las metas de la educación ambiental de la siguiente manera:
Lograr que la población mundial tenga conciencia del medio ambiente y se interese por él y por sus problemas conexos y que cuente con los conocimientos, aptitudes, actitudes y motivación y deseos necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales y para prevenir los que pudieran aparecer (unesco, 1975, Informe final del Seminario Internacional de Educación Ambiental de Belgrado).
Por primera vez se formulan los objetivos de la educación ambiental en las siguientes categorías: Conciencia, conocimiento, actitudes, aptitudes, capacidad de evaluación y participación (volveremos sobre ellos más adelante).
La "Carta de Belgrado" expresa el sentir de los participantes en una serie de recomendaciones que han sido seguidas por numerosos países y que han tenido una gran trascendencia para el arraigo de la ea en todas las sociedades. Destacamos que se reconoce que los destinatarios de las acciones educativas relacionadas con el medio ambiente no sólo serán los alumnos de centros escolares, sino también la ciudadanía en general.
A partir de este seminario se convocaron diversos encuentros regionales a escala mundial en los que se elaboraron documentos con propuestas concretas. Posteriormente, un grupo de expertos se encargó de revisar y sintetizar las conclusiones de cada seminario con el objeto de formular un documento de principios que pudiera ser utilizado como base de trabajo de un foro más amplio.
Con este precedente, la unesco y el pnuma convocaron en el otoño de 1977 a la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental de Tbilisi (urss). En esta macrorreunión los distintos gobiernos participantes aprobaron, después de extensos debates y con algunas modificaciones importantes, el documento presentado inicialmente por la comisión de expertos.
Este documento recogía una evaluación y revisión de los logros de la primera etapa del piea, estableciéndose pautas de actuación y prioridades para el futuro en relación con los siguientes temas:
• Principales problemas ambientales en la sociedad contemporánea.
• Cometidos de la educación ambiental para contribuir a resolver problemas ambientales.
• Actividades en curso a escalas nacional e internacional con miras a potenciar la educación ambiental.
• Estrategias de desarrollo de la educación ambiental a escala nacional.
• Cooperación regional e internacional con miras a fomentar la educación ambiental: sus necesidades y modalidades (unesco, 1978:5).
También se concretó una amplia lista de declaraciones y recomendaciones que se ha convertido en referencia necesaria para la ea, por la validez que aún presentan para:
1. Definir la naturaleza, los objetivos y los principios pedagógicos de la educación ambiental:
El objetivo fundamental de la ea consiste en lograr que los individuos y las colectividades comprendan la naturaleza compleja del medio ambiente natural y del creado por el hombre, resultante de la interacción de sus aspectos biológicos, físicos, sociales, económicos y culturales; y adquieran los conocimientos, los valores, los comportamientos, y las habilidades prácticas para participar responsable y eficazmente en la prevención y solución de los problemas ambientales y en la gestión relacionada con la calidad ambiental del medio.
2. Concretar las grandes orientaciones, en el plano internacional y nacional, que debía tener la educación ambiental para su desarrollo.
En referencia a este último punto, la unesco, a través del pnuma, recomienda que la ea se incorpore a los programas educativos nacionales. Considera, a su vez, la incorporación, en los programas de educación ambiental, de estrategias educativas que potencien contenidos sobre el patrimonio cultural y que se encaminen a conseguir el mejoramiento de los asentamientos humanos sobre el espacio físico; procurando para ello gran atención respecto a los problemas derivados de las áreas urbanas.
Habría que destacar, dentro de estas recomendaciones especiales del Informe final, el reconocimiento y potenciación que se dio a las asociaciones internacionales de jóvenes, las asociaciones de voluntariado y los organismos no gubernamentales (a escalas local, nacional e internacional) como agentes de desarrollo de estrategias y programas educativos en materia ambiental.
Tbilisi marcó un hito en la historia reciente de la educación ambiental en las sociedades occidentales, entre otros motivos, por el alto grado de consenso que refrendó a través de sus recomendaciones, las cuales pretenden dirigir un llamamiento internacional a los Estados miembros para que incluyan en sus políticas de educación medidas encaminadas a incorporar contenidos, direcciones y actividades ambientales en sus sistemas educativos, basados en los objetivos y características descritas en el informe final.
Se invitó a las autoridades educativas a intensificar su labor de reflexión, investigación e innovación con respecto a la ea. Se instó a los Estados miembros a colaborar en este esfuerzo, en especial mediante el intercambio de experiencias, investigaciones, documentaciones y materiales, poniendo además los servicios de formación a disposición del personal docente y de los especialistas de otros países.
En México se amparó la educación ambiental en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente y se han realizado un sinnúmero de actividades relacionadas con este tema, como es el caso de los Congresos Iberoamericanos de Educación Ambiental (1992 y 1997), cuyas aportaciones han fortalecido la educación ambiental en la región, incluyendo el propio concepto.
En 1992 se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que generó el documento "Agenda 21", gran parteaguas para intensificar las acciones en educación ambiental.
Sin duda han sido muchos los esfuerzos por continuar con la puesta en marcha de acciones educativas que transformen el desarrollo de las naciones en uno más armonioso con la naturaleza, donde el beneficio sea perdurable y palpable. Una de las últimas reuniones (1997, en Tesalónica, Grecia), hace referencia a la educación y sensibilización del público para la viabilidad, sustentada en un documento denominado "Educación para un futuro sostenido: una visión transdisciplinaria para una acción concentrada", elaborado por la unesco. Los asistentes a la conferencia ratificaron que, entre otras cosas,
...para alcanzar el objetivo de viabilidad, un inmenso trabajo de coordinación y de integración de esfuerzos es necesario, en un cierto número de sectores clave, así como una modificación rápida y radical de los comportamientos y modos de vida, incluyendo una evolución de los hábitos de producción y consumo. Es indispensable, por tanto, reconocer que una educación y una sensibilización apropiadas del público, constituyen uno de los pilares de acción en favor de la viabilidad, junto con la legislación, la economía y la tecnología; la pobreza dificulta el suministro de servicios educativos y de otros servicios sociales, y favorece el crecimiento de la población y la degradación del medio ambiente. Reducir la pobreza es, pues, un objetivo esencial y una condición sine qua non de la viabilidad; la reorientación de toda la educación en el sentido de la viabilidad, concierne a todos los niveles de la educación formal, no formal e informal en todos los países. La noción de viabilidad incluye cuestiones no sólo de medio ambiente, sino también de pobreza, población, salud, seguridad alimentaria, democracia, derechos humanos y paz. La viabilidad es, en último extremo, un imperativo ético y moral que implica el respeto de la diversidad cultural y del saber tradicional.
Está por celebrarse en Venezuela, en el mes de julio de 2000, el III Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental. Se seguirá afirmando que es imprescindible las acciones educativas relativas al medio ambiente. Hace ya muchos años nos lo han estado diciendo de una u otra manera, al parecer no queremos oír, o tal vez, no sabemos oír. El que tenga oídos para oír, oiga, y el que tenga, manos, pies y corazón, póngalo en práctica: "La Tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la Tierra".
Notas
1 "No sólo el ambiente natural constituido por el agua, el aire, el clima, la temperatura, el suelo, el relieve, la radiación solar y cósmica —que forman parte del hábitat de la especie humana—, sino también el ambiente social que ésta ha ido construyendo gracias a la creatividad de su evolución cultural" (unesco/oei, 1989, p. 11).
2 Ofelia Pérez Peña, Hacia una educación ambiental participativa y autogestionaria, tesis para obtener el grado de Maestría en Ciencias con Especialidad en Medio Ambiente y Desarrollo Integrado, ipn, México, 1994, p. 117.
3 V. Bedoy, "Consideraciones sobre la interpretación ambiental en áreas naturales protegidas", ponencia presentada en el Encuentro de Educadores Ambientales del Occidente de México, Aguascalientes, abril, 1997.
4 Dennise Freitas Soares De Moraes, tesis de Maestría en Ciencias, con especialidad en Manejo de Medio Ambiente Integrado, pimadi, México, 1995.
5 Los objetivos se refieren a la necesidad de desarrollar la conciencia, los conocimientos, las actitudes, las aptitudes, la capacidad de evaluación y participación en la protección y mejoramiento del ambiente. En la meta se plantea lograr que la población mundial tenga conciencia del medio ambiente y se interese por él y por sus problemas conexos y que cuente con los conocimientos, aptitudes, actitudes, motivación y deseos necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales y para prevenir los que pudieran aparecer en lo sucesivo.
6 Antonio Colom C. y J. Sureda Negrete, "La lectura pedagógica de la educación ambiental", en Nicolás Sosa M. (coord.), Educación Ambiental; sujeto, entorno y sistema, Amaru Ediciones, Salamanca, 1989, pp. 67-93.
Bibliografía
Bedoy V., V., "Consideraciones sobre la interpretación ambiental en áreas naturales protegidas", ponencia presentada en el Encuentro de Educadores Ambientales del Occidente de México, Aguascalientes, abril, 1997.
Colom C., Antonio y J. Sureda Negrete, "La lectura pedagógica de la educación ambiental", en Sosa M., Nicolás (coord.), Educación ambiental; sujeto, entorno y sistema, Amaru Ediciones, Salamanca, Doc. ed/md. 49. unesco, París, 1989.
Freitas Soares de Moraes, Dennise, tesis de Maestría en Ciencias, con especialidad en Manejo de Medio Ambiente Integrado, pimadi, México, 1995.
Pérez Peña, Ofelia, Hacia una educación ambiental participativa y autogestionaria, tesis para obtener el grado de Maestría en Ciencias con Especialidad en Medio Ambiente y Desarrollo Integrado, ipn, México, 1994.
unesco, Informe, Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, Tbilisi (urss), 1978.
En la época actual, la educación también representa una alternativa ante la realidad ambiental, porque se considera que si no se educa oportunamente a la población acerca del peligro que representa continuar deteriorando el ambiente, en poco tiempo estaremos enfrentando situaciones más dolorosas que pongan en riesgo la preservación de múltiples formas de vida, entre ellas, la humana. La educación se concibe así, como una opción que contribuye a la superación de las crisis; sin embargo, la educación ha olvidado poner el acento en la importancia de armonizar la relación de nuestras sociedades con la naturaleza.
La educación tradicional olvidó crear y valorizar los componentes de responsabilidad con la problemática ambiental; siguió esquemas fragmentarios de la realidad; promovió la división entre las ciencias sociales y las naturales y desvinculó la relación entre las estructuras productivas y la destrucción del medio. A través de la educación se han reforzado valores de carácter mercantil, utilitario y competitivo, tales como el éxito material, el consumismo, el individualismo, el lucro y la sobrexplotación de los recursos naturales y el hombre, valores todos ellos más eficientes en sistemas deteriorantes del medio.
La parcialización de la realidad favoreció respuestas aisladas, escasas, poco procesadas y dificultó el camino para llegar a la esencia de las cosas para transformarlas hacia relaciones más armónicas con el entorno.
Para enfrentar la crisis ambiental, se necesita, por tanto, una nueva educación. Se considera que no habrá soluciones reales mientras no se dé una transformación de la educación en todos sus niveles y modalidades y no haya un cambio en el paradigma educativo.
Una nueva educación requiere del replanteamiento de los procesos educativos en su conjunto y desarrollarse en un marco de nuevos enfoques, métodos, conocimientos y nuevas relaciones entre los distintos agentes educativos. Esta nueva educación debe:
• Abarcar el medio social y natural como un todo interrelacionado entre sí y vincular los modelos de crecimiento, con un desarrollo integral sustentado en un ambiente sano1.
• Facilitar la comprensión de la esencia de los procesos, desenmascarar sus apariencias para con ello propiciar un acercamiento crítico integral a la realidad.
• Convertirse en un proceso social que facilite una formación que proporcione armas intelectuales y emotivas para la acción consciente.
• Utilizar métodos apropiados que despierten al hombre de su sueño letárgico, para que surja un hombre que sea el autor y el principal actor de su propia historia.
La educación aquí planteada, se conoce como Educación Ambiental (ea) y, aunque permeada por muchos de los problemas del sistema educativo tradicional, es entendida como "un proceso integral, político, pedagógico, social, orientado a conocer y comprender la esencia de la situación ambiental, para propiciar la participación activa, consciente y organizada de la población en la transformación de su realidad, en función de un proyecto de sociedades ambientalmente sustentables y socialmente justas" 2.
La educación ambiental se ha concebido como una estrategia para proporcionar nuevas maneras de generar en las personas y en las sociedades humanas cambios significativos de comportamiento y resignificación de valores culturales, sociales, políticos, económicos y los relativos a la naturaleza, al mismo tiempo propiciar y facilitar mecanismos de adquisición de habilidades intelectuales y físicas, promoviendo la participación activa y decidida de los individuos de manera permanente; reflejándose en una mejor intervención humana en el medio y como consecuencia una adecuada calidad de vida. Este planteamiento, que probablemente no refleje del todo la nueva concepción que se ha logrado de la educación ambiental desde sus orígenes, presenta una idea de su finalidad. Desde esta concepción es que en las últimas décadas se ha puesto la confianza en el proceso educativo para contribuir a la respuesta de los problemas ambientales3.
El objetivo de la educación ambiental es restablecer las condiciones de interacción hombre/hombre y hombre/naturaleza, que orienten el quehacer desde una perspectiva globalizadora, crítica e innovadora, que contribuya a la transformación de la sociedad. Esta formulación pasa por una premisa política, por el ejercicio de la ciudadanía y por la óptica de lucha de clases. Bajo esta dinámica, la educación ambiental es eminentemente ideológica y se constituye en un acto político, basado en valores y actitudes para la transformación social4.
Se le otorga a la educación una importancia capital en los procesos de cambio, e insta a recrear una nueva educación que desarrolle nuevas relaciones entre los estudiantes y maestros, entre las escuelas y las comunidades y entre el sistema educativo y el conjunto de la sociedad. Recomienda el desarrollo de nuevos conocimientos, teóricos y prácticos, valores y actitudes que constituirán la clave para conseguir el mejoramiento del ambiente.
En este sentido se requiere una identidad educativa propia, que especifique el cómo, el cuándo, el dónde y el a través de qué; esto es lo que se necesita en la educación ambiental, es decir, un planteamiento pedagógico.
Estamos conscientes que la educación atiende tres esferas del individuo: los aspectos cognitivos, el desarrollo psicomotriz y los valores morales, más que lo afectivo de los grupos sociales. La manera de incidir en los sujetos es competencia de lo pedagógico. En este sentido nos hemos enfrentado a un problema serio, el del desarrollo histórico de la educación ambiental. Éste ha sido realizado con más fuerza por quienes carecen de formación pedagógica, es por eso probablemente que la sistematización de la educación ambiental ha costado mucho, desde el esfuerzo intelectual hasta el económico, pasando, por supuesto, por cambios poco sustanciales en la resolución de problemas del ambiente. También, la lectura pedagógica incluida en la educación ambiental es poco clara para muchos ya que incluye una postura sobre el tipo de individuos y sociedad que se quiere.
Este componente pedagógico faltante en muchos de los quehaceres educativos en materia ambiental facilitará el tránsito multidimensional que implica lo ambiental y el cumplimiento de sus objetivos5.
El planteamiento pedagógico contenido en la educación ambiental posee determinadas características (algunas analizadas en un trabajo de Antonio Colom y Jaime Sureda, 19896 ):
• La buena calidad de la vida y del medio ambiente donde se desarrolla ésta como una preocupación central.
• La protección, la conservación y el mejoramiento del medio ambiente como una meta.
• Los problemas ambientales como el campo de atención.
• La relación y la interdependencia como el enfoque.
• El ejercicio de la participación y la toma de decisiones como el instrumento metodológico básico.
Para lograr esta tarea, los programas de educación ambiental se fundamentan en ocho principios básicos de orientación:
1. Tener en cuenta el medio natural y artificial en su totalidad: ecológico, político, económico, tecnológico, social, legislativo, cultural y estético.
2. Desarrollar un proceso continuo y permanente en la escuela y fuera de ella.
3. Tener un enfoque interdisciplinario.
4. Hacer hincapié en una participación activa en la prevención y resolución de los problemas ambientales.
5. Estudiar las principales cuestiones ambientales desde un punto de vista mundial, si bien atendiendo a las diferencias regionales de una manera sistémica.
6. Centrarse en situaciones ambientales actuales y futuras.
7. Considerar todo desarrollo y crecimiento desde una perspectiva ambiental.
8. Fomentar el valor y la necesidad de cooperación a escalas local, nacional e internacional en la resolución de los problemas ambientales.
La función pedagógica de la educación ambiental está centrada en: a) favorecer la dinámica particular de los sistemas naturales (como filosofía propia); b) inculcar una nueva ética como parte de la cultura ambiental (programa axiológico); y, c) el cambio de actitudes (su objetivo).
Un problema sustancial en la pedagogía es precisamente su puesta en práctica, cómo hacer que funcione a través de los educadores, sean éstos formados en pedagogía o no, trátese de la educación formal o la no formal. En otras palabras, cómo hacer posible que esta complejidad, pedagogía y medio ambiente, estén articulados, surtan efecto y formen individuos y sociedades críticos, autocríticos, creativos e integrales.
Estas premisas han sido producto de un sinnúmero de acciones intergubernamentales y de grupos sociales organizados. A ellas se hace referencia permanentemente debido a su gran aportación a la consolidación de este concepto educativo.
El término de educación ambiental está históricamente ubicado a finales del siglo xx. Los aportes de las ciencias de la educación y las llamadas ciencias ambientales son su fundamento conceptual. Posiblemente la filosofía e ideas de J. J. Rousseau (1712-1778), contenidas en su discurso sobre el naturalismo pedagógico, pueden considerarse como el más claro referente histórico de la educación ambiental. Rousseau manifiesta que la naturaleza es la única y verdadera maestra para los alumnos. La naturaleza era entendida como una fuente de sabiduría de la que los sujetos debían aprender.
A partir de los años sesenta las referencias históricas a la educación ambiental se centran en la sensibilización de instituciones internacionales y estamentos políticos de muchos países —especialmente los europeos y norteamericanos— preocupados por el estado de deterioro del medio ambiente. Esta progresiva toma de conciencia de las instituciones pronto se ve reflejada en la necesidad de diseñar estrategias educativas globales de acción social para remediar y solventar el grave estado de deterioro de la biosfera.
Es conocida, por su carácter precursor, la definición que sobre ea incluyó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (uicn) en uno de sus documentos (1971):
La ea es el proceso que consiste en reconocer valores y aclarar conceptos con objeto de fomentar las aptitudes y actitudes necesarias para comprender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y su medio biofísico. Entraña también la práctica en la toma de decisiones y en la propia elaboración de un código de comportamiento con respecto a las cuestiones relacionadas con la calidad del medio ambiente.
La respuesta de la unesco a estas iniciativas se plasmó en la realización de un estudio comparativo sobre el medio ambiente en la escuela, mismo que pretendía detectar qué y cómo se estaban realizando, en cada país, las actividades educativas de carácter ambiental. A partir de aquí se inicia una importante campaña, a mediano y largo plazo, para concientizar y convencer a los diferentes gobiernos y autoridades educativas de la importancia que tienen los centros escolares para la potenciación de actitudes que favorezcan una relación equilibrada entre los seres humanos y el medio ambiente.
La formación e intervención de movimientos organizados contribuye para que las naciones atiendan la importancia de las relaciones del hombre con la naturaleza y el grave deterioro natural y social; los cuales tienen cabida en el marco de la educación ambiental de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente celebrada en Estocolmo en 1972. Esta reunión se ha convertido en un punto de referencia ineludible. Ella marcó el principio de una serie de encuentros internacionales que continúan hasta nuestros días y que han pretendido profundizar y reflexionar sobre el estado y la problemática del medio ambiente a nivel mundial. El pronunciamiento fundamental de nuestro interés es:
Se ha llegado a un momento en la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo atendiendo con mayor solicitud a las consecuencias que puedan tener para el medio. Por ignorancia o indiferencia, podemos causar daños inmensos o irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestras vidas y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podemos conseguir para nosotros y nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio más en consonancia con las necesidades y aspiraciones del hombre.
Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a las adultas, y que preste la debida atención al sector de la población menos privilegiado, con el fin de ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta en los individuos, en las empresas y en las colectividades inspiradas en el sentido de super responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento en toda su dimensión humana.
Para dar respuesta a esta necesidad, se creó en 1973 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (pnuma), dependiente de la unesco y cuyo fin era: "contribuir a reforzar la dimensión medioambiental en toda la gama de actividades ejercidas por las otras organizaciones internacionales, particularmente las que dependen de las Naciones Unidas" (unesco, 1978:28).
Entre los objetivos del pnuma queremos destacar el referido a la educación ambiental que se formuló en los siguientes términos: "Aportar medios para el desarrollo de programas de información y educación en materia de medio ambiente".
En esta línea, y dentro del marco del pnuma, se abordó la tarea de diseñar el Programa Internacional de Educación Ambiental (piea) en colaboración con los países miembros de Naciones Unidas, además de otros organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, con el fin de que dicho programa sirviese de referencia para las acciones educativas en ámbitos locales y regionales. Sus objetivos fueron:
• Promover el intercambio de ideas, información y experiencias dentro del campo de la educación ambiental, entre los distintos países y regiones.
• Promover el desarrollo y coordinación de trabajos de investigación que tiendan a una mejor comprensión de los objetivos, contenidos y métodos de la educación ambiental.
• Promover la elaboración y evaluación de nuevos materiales, planes de estudio, materiales didácticos y programas en el campo de la educación ambiental.
• Promover el adiestramiento y actualización de personal clave para el desarrollo de la educación ambiental, tales como docentes, planificadores, investigadores y administradores de la educación.
• Proporcionar asistencia técnica a los Estados miembros para el desarrollo de programas de educación ambiental (unesco, 1975, Seminario de ea de Belgrado).
Como podemos observar, este programa pretendía aunar esfuerzos y optimizar informaciones, recursos, materiales e investigaciones en materia de educación ambiental para extender el conocimiento de las aportaciones teóricas y prácticas que se iban produciendo.
La gran novedad que el programa introdujo al discurso en torno a la educación ambiental radica en el reconocimiento explícito de la metodología interdisciplinaria a la hora de hacer referencia a cualquier tema medioambiental. Esta innovación se convertiría, en posteriores reuniones, en uno de los principios fundamentales de la educación ambiental.
Una de las principales aportaciones de este programa consistió en organizar, en 1975, en colaboración con el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Belgrado, el Seminario Internacional de Educación Ambiental que sirvió para la elaboración de la "Carta de Belgrado". En ella se reconocía el estado global del medio ambiente y la problemática derivada de las acciones económicas, políticas y tecnológicas de la civilización moderna. En concordancia con este análisis se fijaron las metas de la educación ambiental de la siguiente manera:
Lograr que la población mundial tenga conciencia del medio ambiente y se interese por él y por sus problemas conexos y que cuente con los conocimientos, aptitudes, actitudes y motivación y deseos necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales y para prevenir los que pudieran aparecer (unesco, 1975, Informe final del Seminario Internacional de Educación Ambiental de Belgrado).
Por primera vez se formulan los objetivos de la educación ambiental en las siguientes categorías: Conciencia, conocimiento, actitudes, aptitudes, capacidad de evaluación y participación (volveremos sobre ellos más adelante).
La "Carta de Belgrado" expresa el sentir de los participantes en una serie de recomendaciones que han sido seguidas por numerosos países y que han tenido una gran trascendencia para el arraigo de la ea en todas las sociedades. Destacamos que se reconoce que los destinatarios de las acciones educativas relacionadas con el medio ambiente no sólo serán los alumnos de centros escolares, sino también la ciudadanía en general.
A partir de este seminario se convocaron diversos encuentros regionales a escala mundial en los que se elaboraron documentos con propuestas concretas. Posteriormente, un grupo de expertos se encargó de revisar y sintetizar las conclusiones de cada seminario con el objeto de formular un documento de principios que pudiera ser utilizado como base de trabajo de un foro más amplio.
Con este precedente, la unesco y el pnuma convocaron en el otoño de 1977 a la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental de Tbilisi (urss). En esta macrorreunión los distintos gobiernos participantes aprobaron, después de extensos debates y con algunas modificaciones importantes, el documento presentado inicialmente por la comisión de expertos.
Este documento recogía una evaluación y revisión de los logros de la primera etapa del piea, estableciéndose pautas de actuación y prioridades para el futuro en relación con los siguientes temas:
• Principales problemas ambientales en la sociedad contemporánea.
• Cometidos de la educación ambiental para contribuir a resolver problemas ambientales.
• Actividades en curso a escalas nacional e internacional con miras a potenciar la educación ambiental.
• Estrategias de desarrollo de la educación ambiental a escala nacional.
• Cooperación regional e internacional con miras a fomentar la educación ambiental: sus necesidades y modalidades (unesco, 1978:5).
También se concretó una amplia lista de declaraciones y recomendaciones que se ha convertido en referencia necesaria para la ea, por la validez que aún presentan para:
1. Definir la naturaleza, los objetivos y los principios pedagógicos de la educación ambiental:
El objetivo fundamental de la ea consiste en lograr que los individuos y las colectividades comprendan la naturaleza compleja del medio ambiente natural y del creado por el hombre, resultante de la interacción de sus aspectos biológicos, físicos, sociales, económicos y culturales; y adquieran los conocimientos, los valores, los comportamientos, y las habilidades prácticas para participar responsable y eficazmente en la prevención y solución de los problemas ambientales y en la gestión relacionada con la calidad ambiental del medio.
2. Concretar las grandes orientaciones, en el plano internacional y nacional, que debía tener la educación ambiental para su desarrollo.
En referencia a este último punto, la unesco, a través del pnuma, recomienda que la ea se incorpore a los programas educativos nacionales. Considera, a su vez, la incorporación, en los programas de educación ambiental, de estrategias educativas que potencien contenidos sobre el patrimonio cultural y que se encaminen a conseguir el mejoramiento de los asentamientos humanos sobre el espacio físico; procurando para ello gran atención respecto a los problemas derivados de las áreas urbanas.
Habría que destacar, dentro de estas recomendaciones especiales del Informe final, el reconocimiento y potenciación que se dio a las asociaciones internacionales de jóvenes, las asociaciones de voluntariado y los organismos no gubernamentales (a escalas local, nacional e internacional) como agentes de desarrollo de estrategias y programas educativos en materia ambiental.
Tbilisi marcó un hito en la historia reciente de la educación ambiental en las sociedades occidentales, entre otros motivos, por el alto grado de consenso que refrendó a través de sus recomendaciones, las cuales pretenden dirigir un llamamiento internacional a los Estados miembros para que incluyan en sus políticas de educación medidas encaminadas a incorporar contenidos, direcciones y actividades ambientales en sus sistemas educativos, basados en los objetivos y características descritas en el informe final.
Se invitó a las autoridades educativas a intensificar su labor de reflexión, investigación e innovación con respecto a la ea. Se instó a los Estados miembros a colaborar en este esfuerzo, en especial mediante el intercambio de experiencias, investigaciones, documentaciones y materiales, poniendo además los servicios de formación a disposición del personal docente y de los especialistas de otros países.
En México se amparó la educación ambiental en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente y se han realizado un sinnúmero de actividades relacionadas con este tema, como es el caso de los Congresos Iberoamericanos de Educación Ambiental (1992 y 1997), cuyas aportaciones han fortalecido la educación ambiental en la región, incluyendo el propio concepto.
En 1992 se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que generó el documento "Agenda 21", gran parteaguas para intensificar las acciones en educación ambiental.
Sin duda han sido muchos los esfuerzos por continuar con la puesta en marcha de acciones educativas que transformen el desarrollo de las naciones en uno más armonioso con la naturaleza, donde el beneficio sea perdurable y palpable. Una de las últimas reuniones (1997, en Tesalónica, Grecia), hace referencia a la educación y sensibilización del público para la viabilidad, sustentada en un documento denominado "Educación para un futuro sostenido: una visión transdisciplinaria para una acción concentrada", elaborado por la unesco. Los asistentes a la conferencia ratificaron que, entre otras cosas,
...para alcanzar el objetivo de viabilidad, un inmenso trabajo de coordinación y de integración de esfuerzos es necesario, en un cierto número de sectores clave, así como una modificación rápida y radical de los comportamientos y modos de vida, incluyendo una evolución de los hábitos de producción y consumo. Es indispensable, por tanto, reconocer que una educación y una sensibilización apropiadas del público, constituyen uno de los pilares de acción en favor de la viabilidad, junto con la legislación, la economía y la tecnología; la pobreza dificulta el suministro de servicios educativos y de otros servicios sociales, y favorece el crecimiento de la población y la degradación del medio ambiente. Reducir la pobreza es, pues, un objetivo esencial y una condición sine qua non de la viabilidad; la reorientación de toda la educación en el sentido de la viabilidad, concierne a todos los niveles de la educación formal, no formal e informal en todos los países. La noción de viabilidad incluye cuestiones no sólo de medio ambiente, sino también de pobreza, población, salud, seguridad alimentaria, democracia, derechos humanos y paz. La viabilidad es, en último extremo, un imperativo ético y moral que implica el respeto de la diversidad cultural y del saber tradicional.
Está por celebrarse en Venezuela, en el mes de julio de 2000, el III Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental. Se seguirá afirmando que es imprescindible las acciones educativas relativas al medio ambiente. Hace ya muchos años nos lo han estado diciendo de una u otra manera, al parecer no queremos oír, o tal vez, no sabemos oír. El que tenga oídos para oír, oiga, y el que tenga, manos, pies y corazón, póngalo en práctica: "La Tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la Tierra".
Notas
1 "No sólo el ambiente natural constituido por el agua, el aire, el clima, la temperatura, el suelo, el relieve, la radiación solar y cósmica —que forman parte del hábitat de la especie humana—, sino también el ambiente social que ésta ha ido construyendo gracias a la creatividad de su evolución cultural" (unesco/oei, 1989, p. 11).
2 Ofelia Pérez Peña, Hacia una educación ambiental participativa y autogestionaria, tesis para obtener el grado de Maestría en Ciencias con Especialidad en Medio Ambiente y Desarrollo Integrado, ipn, México, 1994, p. 117.
3 V. Bedoy, "Consideraciones sobre la interpretación ambiental en áreas naturales protegidas", ponencia presentada en el Encuentro de Educadores Ambientales del Occidente de México, Aguascalientes, abril, 1997.
4 Dennise Freitas Soares De Moraes, tesis de Maestría en Ciencias, con especialidad en Manejo de Medio Ambiente Integrado, pimadi, México, 1995.
5 Los objetivos se refieren a la necesidad de desarrollar la conciencia, los conocimientos, las actitudes, las aptitudes, la capacidad de evaluación y participación en la protección y mejoramiento del ambiente. En la meta se plantea lograr que la población mundial tenga conciencia del medio ambiente y se interese por él y por sus problemas conexos y que cuente con los conocimientos, aptitudes, actitudes, motivación y deseos necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales y para prevenir los que pudieran aparecer en lo sucesivo.
6 Antonio Colom C. y J. Sureda Negrete, "La lectura pedagógica de la educación ambiental", en Nicolás Sosa M. (coord.), Educación Ambiental; sujeto, entorno y sistema, Amaru Ediciones, Salamanca, 1989, pp. 67-93.
Bibliografía
Bedoy V., V., "Consideraciones sobre la interpretación ambiental en áreas naturales protegidas", ponencia presentada en el Encuentro de Educadores Ambientales del Occidente de México, Aguascalientes, abril, 1997.
Colom C., Antonio y J. Sureda Negrete, "La lectura pedagógica de la educación ambiental", en Sosa M., Nicolás (coord.), Educación ambiental; sujeto, entorno y sistema, Amaru Ediciones, Salamanca, Doc. ed/md. 49. unesco, París, 1989.
Freitas Soares de Moraes, Dennise, tesis de Maestría en Ciencias, con especialidad en Manejo de Medio Ambiente Integrado, pimadi, México, 1995.
Pérez Peña, Ofelia, Hacia una educación ambiental participativa y autogestionaria, tesis para obtener el grado de Maestría en Ciencias con Especialidad en Medio Ambiente y Desarrollo Integrado, ipn, México, 1994.
unesco, Informe, Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, Tbilisi (urss), 1978.
sábado, 16 de enero de 2010
fenomeno del cambio climatico
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